jueves, 20 de agosto de 2009

Adolescentes confusos




Somos muchas las personas que contemplamos estupefactos la imagen de un niño corriendo delante de un toro. Un animal que mata, que mata porque está acorralado y se asusta. No por el hecho de matar simplemente. Eso nada más que lo hacen los humanos. Y más estupefactos nos quedamos cuando el resultado lógicamente, es la muerte del menor.


Se le llora, se comenta en todos los medios de comunicación, se declaran días de luto en la localidad correspondiente, pero todo sigue igual. Dentro de las mismas celebraciones o quizás con suerte al año siguiente, se vuelven a ver las mismas imágenes y sólo nos queda rezar para que no se produzca otra muerte innecesaria e injusta.


¿Hasta cuando esta barbarie? Hay reglamentos de espectáculos taurinos que permiten que a partir de 16 años, los menores puedan formar parte de estos actos. ¿La mayoría de edad no es a los 18 años? ¿Qué ha pasado? Sólo se me ocurre que hay un vacío de dos años que nadie sabe rellenar. Un niño de 16, es un niño. No tiene capacidad de decisión porque no tiene el sentido de la responsabilidad desarrollado del todo, y como consecuencia, no percibe el peligro como tal. Para eso estamos los mayores, los padres, los educadores, los gobernantes, en definitiva, los guías que los llevan y asesoran. Pero si éstos, están de acuerdo con esta barbaridad de que un niño corra delante de un toro, flaco favor les hacemos.


Me gustaría pensar que es la última vez que voy a leer una noticia como esta. Espero que se haga de verdad una ley que ampare al menor ante estos espectáculos, y que persiga y castigue a quienes la infrinjan permitiendo actos como estos para un mayor regocijo y disfrute del personal.


Y al hilo de la mayoría de edad, también me gustaría que el gobierno considerara la posibilidad de retirar el supuesto dentro del Proyecto de la Nueva Ley del Aborto, que hace alusión a la capacidad de decidir a una niña de 16 años a abortar sin el consentimiento de sus padres. Siempre me he considerado y me considero una persona que defiende la libertad por encima de todo, pero hay cosas que no comparto vengan de las siglas que vengan.


No comprendo como una menor tiene prohibido comprar alcohol, sacarse el carnet de conducir antes de los 18 años, y otras muchas cosas, y sin embargo, pueda abortar bajo su sola y única responsabilidad. No me extraña que los adolescentes tengan una confusión alarmante. Ya no saben si son mayores para unas cosas y si no lo son para otras. Unos niños que lo único que tienen seguro es un maremagnun de hormonas revueltas y apuntes desordenados, no pueden ser responsables de decidir sobre un tema tan vital. El trauma que se les puede producir de por vida puede ser bestial. Por eso ya que se hace, que sea con todas las garantías emocionales posibles. Es un supuesto muy polémico, que no tiene muchos seguidores y que al actual Gobierno le puede pasar factura, si lo aprueban lo acataré como demócrata que soy, pero me gustaría que lo reconsideraran.


Estos dos casos, el de las fiestas taurinas y el del aborto a partir de los 16 años, me viene a confirmar lo antes expuesto. Existen dos años perdidos en los que nadie se pone de acuerdo en ubicar ni en legislar. La horquilla de 16 a 18 años está sujeta a vaivenes que dependen de quien decida en el momento. O son mayores para todo, o no. Deberían sentarse y ponerse seriamente a decidir que hacer con esos dos años que tienen a tantos adolescentes perdidos.


A veces, esta sociedad en la que vivimos nos confunde. Nos manda mensajes contradictorios que nos hacen pensar y plantearnos muchas cuestiones. Los mismos gobiernos no se ponen de acuerdo, y eso plasma en la gente, haciendo que nos perdamos en una jungla de ideas y de preocupación. Habrá que esperar...

1 comentarios:

Arturo dijo...

Los adolescentes aparte de estar algo confusos, la mayoría, no todos, le echan mucha cara al asunto y cada día quieren vivir más del cuento. También los hay estupendos, pero yo diría que son los menos

Paseando por Ceuta

 
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