domingo, 12 de diciembre de 2010

Actitud ante la Navidad




La Navidad ya está pidiendo paso, como cada año. Otro año más en el que tenemos la ocasión de compartir alegría y regalos con los amigos y con la familia, dinámica habitual en estas fechas: dar y recibir. Son una buena excusa para reunirnos con amigos que hace tiempo que no vemos, con los que vemos pero no podemos dedicarle el tiempo que nos gustaría, y para juntar a "toda la familia", o intentarlo, cosa harta difícil hasta en estas fiestas.


Enviamos y recibimos mensajes que expresan deseos de salud, felicidad, prosperidad, esperanza... para el año que está por llegar y nos esforzamos por estar alegres. Aunque pensemos en el fondo que todo es un rollo, un gasto, da igual, todos los años repetimos las mismas cosas, todos los años celebramos lo mismo, y todo se repite, así que no merece la pena ponernos negativos.


Todo lo que nos rodea nos invita a la celebración: los centros comerciales, las luces de la ciudad, los belenes, los árboles adornados, la música, y sobre todo los olores y los sabores de los platos especiales que solemos disfrutar. Aunque también está la tristeza de las ausencias, ya sean por la pérdida de un familiar cercano o por alguien que nos gustaría tener al lado y por circunstancias no puede ser. La actitud ante ésto es difícil, pero hay que convertirla en positiva, recordar las anécdotas agradables que se compartieron con la persona ausente, brindar por ellos, desearles paz y pensar que lo que ellos desearían es que seamos felices.


Unido a las fiestas, están los regalos. El acordarme de mi infancia me produce una gran alegría, cualquier juguete era bienvenido y agradecido. Ahora nuestros hijos nos piden un MP4, una PSP3, un iPhone, y muchas más cosas que ni siquiera sabemos lo que son y que nos hacen volvernos locos preguntando en las tiendas que los venden; son carísimos, pero nos obligan a adaptarnos a los nuevos tiempos. ¡Qué remedio! A mí me encanta hacer regalos, y prefiero regalos sorpresas, porque me gusta sorprender y que me sorprendan. Valoro este tipo de regalos mucho más que su valor económico, así que aunque me adapte, no voy a renunciar a ver las caras de ilusión cuando los hago.


Todos los acontecimientos de la vida tienen un lado positivo y otro negativo. Por tanto, hacer que las fiestas sean algo bueno para recordar o por el contrario se conviertan en acontecimientos tristes, depende de nosotros mismos, depende de nuestra actitud.

3 comentarios:

YO MISMO dijo...

La actitud de la Navidad va cambiando con los tiempos, cuando era más joven de lo que soy ahora, ensayabamos desde primeros de diciembre los villancicos, no habia que romperse tanto el coco como hoy en dia, mi nieta pide una camara de fotos acuática con no sé que más (total casi 300 euros). ¡¡bueno trataremos de pasarlo lo mejor posible!!
Me alegro de leerte y si no nos vemos por la calle (llevaré un gorrito rojo de Papa Noél).

FELIZ NAVIDAD.

Mística dijo...

Es verdad, yo también antes cuando era más joven que ahora, tenía otra actitud con la Navidad. Y me da pena, por eso escribo estas cosas, son las que siento, e intento ser positiva. Los años pasan para todos y para todo, así que no hay más remedio que montarnos en el carro de la actualidad. ¡Feliz Navidad! por si no nos vemos. Y si nos vemos, te prometo que te paro y te saludo...

ana maria pacheco costa dijo...

la navidad y los tiempos cada dia cambian mas y mas con el tiempo ya n o va ha ber espiritu navideño, porque la tradicion se va ir perdidendo ahora los villancicos los ponen en video bing y los niños no cantan no la sienten.. q triste es

 
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